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La nueva vanguardia abstracta de Erik van der Grijn

Museo de Bellas Artes, Buenos Aires, 1999

By Jan Verhoeven

Para el coleccionista, Erik van der Grijn es un pintor original que se distingue de otros pintores abstractos por una combinación interesante de estilo, pensamiento y técnica. Esto resulto evidente ya cuando van der Grijn pintó sus trabajos de “Hard Edge” a principios de los años sesenta con la precisión de los expresionistas abstractos y con su propia visión del equilibrio de blancos y negros y el desequilibrio visual autocorregible de los principales elementos del cuadro.

Cuando Erik van der Grijn comenzó a trabajar en un estilo más cercano al expresionismo abstracto, usó nuevamente una técnica y una filosofía diferentes para sus obras. Van der Grijn será siempre un pintor intelectual, por lo cual su trabajo puede parecer gestual, pero no lo es nunca en el sentido del escuela de Nueva York. Su pincelada está bien pensada, con la precisión y el cuidado de los pintores medievales. También las emociones, que con tanto éxito se mantuvieron fuera de los cuadros durante el período de “Hard Edge”, volvieron aunque no de la manera habitual. Muchas de sus obras se realizan debido a hechos que conmueven el mundo como desastre ecológico de Chernobyl, o la dramática situación en Sarajevo durante la guerra en la ex Yugoslavia.

Van der Grijn elige un título filosófico como común denominador de una serie de pinturas que abarcan un período de varios años. A partir de su serie de las “Packed Cross” su eslogan ha sido “Mi templo, mi prisión”. Bajo la protección de esta idea general, el artista trata diversas emociones como por ejemplo el miedo en su pintura neoyorquina de gran tamaño “La línea F y otros demonios”, el asesinato y la esperanza en sus tres cuadros sobre Sarajevo, la desesperación en un cuadro que recibió el título de la serie, “Mi templo, mi prisión”, y en el cual las subyacentes pinceladas verticales definen las columnas de la entrada del templo, o al mismo tiempo, las barras de la prisión. Pero lo que da a Erik van der Grijn una ventaja con respecto a otros pintores abstractos es el concepto claro que, unido a una estructura clara, lleva a una composición convincente. Si nos atrevemos a ver su obra.